GAZETA DEL ARTE
Por Juan Antonio Melero Ginzo
El expresionismo abstracto de Tomás Oliva
Por Juan Antonio Melero Ginzo
Un gran escultor cubano se incorpora a la plástica de nuestro país. Me refiero al artista Tomas Oliva, que tantas veces ha expuesto sus obras en España y que en estos días ha decidido fijar su residencia, de forma definitiva, entre nosotros. Tomás Oliva lleva sobre sus espaldas muchos años de buen quehacer artístico y práctica creadora que hacen de él una de las realidades de mayor importancia en el panorama plástico actual. En su escultura, totalmente inmersa desde el principio en la más pura corriente informalista, las formas creadas por el artista no son lo fundamental de la obra. La máxima preocupación del escultor está dirigida no hacia la materia, sino a los espacios existentes en y entre ella. El espacio y los problemas espaciales son el punto de mira de Oliva y su máxima aportación a la escultura esta precisamente en ese sentido. Hemos mantenido una conversación con Tomás Oliva alrededor de su obra y los problemas plásticos que se le han planteado. Los ha tenido que ir resolviendo con la práctica del trabajo en lucha a brazo partido con la materia para extraerle el lenguaje con que expresarse frente a los demás.
--Usted acaba de llegar de Cuba y conocerá bien el ambiente artístico de su país. ¿Existen diferencias esenciales o dignas de mención entre éste y el europeo que también usted conoce?
--En la época contemporánea la comunicación ha mejorado hasta tal punto que es muy difícil discernir donde están los marcos de las influencias y como estas son recíprocas, de forma que los artistas americanos están al corriente en lo fundamental, de los movimientos plásticos europeos, sin que haya una considerable diferencia entre ellos. Por ejemplo, el expresionismo tuvo un sello muy fuerte en los Estados Unidos y una extraordinaria influencia.
--Su obra es, por lo menos aparentemente, informalista. ¿Esto es así o usted pretende una figuración subjetiva?
--Es informalista. Por lo menos en lo que yo entiendo por informalismo, mi obra puede ubicarse dentro de un expresionismo abstracto. A mí me interesa expresar determinadas cosas de una forma abstracta, y para ello utilizo un lenguaje propio. Durante todo mi quehacer plástico he seguido una línea abstracta, aunque en determinado momento utilicé una abstracción surrealista.
--¿Cuál es su opinión sobre el movimiento <<realista>> tan extendido en estos tiempos y que nació, precisamente, en los Estados Unidos como rechazo a la abstracción plástica?
--El movimiento de rechazo al abstraccionismo fue un poco, en Estados Unidos, como una reafirmación de lo que se pretendía negar. Mi opinión individual, independiente de cuestiones de tesis o de corrientes, es que los valores del arte, los valores que son permanentes en el arte, siempre han sido abstractos, a través de todos los tiempos, Desde el arte arcaico griego, o helenístico, o renacentista, o del momento histórico que sea, los valores que hacen que el arte perdure son los valores abstractos.
--¿Qué opinión le merecen las modas en el arte?
--Yo creo que son quizá una motivación para un movimiento. No creo que los valores del arte puedan responder a una determinada moda. Un artista debe elegir un lenguaje y expresarse con él. Lo importantes lo que el artista dice, no la forma en que lo dice.
--¿Usted crea su obra por un deseo de realización personal, individual o por una voluntad de expresión y comunicación con los demás?
--Sin duda, un artista se realiza y se comunica a la vez. Lo que determina la comunicación es el contacto de la obra con el espectador. Yo siempre que he tomado la materia en la mano he tratado de expresarme con ella. Sea cual sea esta materia. Cuando trabajo parto de organizar un caos de alguna manera. Nunca parto de una propuesta o un objetivo determinado. Del primer choque van surgiendo otras cosas. Para mí, el objetivo del arte está en ese ir a buscar lo que luego vas a encontrar.
--¿Para la materialización de una obra concreta usted realiza una maqueta, un dibujo, o por el contrario, se enfrenta con la materia sin ninguna idea preconcebida?
--Yo dibujo, pero cuando lo hago estoy actuando sobre un área experimental de forma, de equilibrio. Cuando hago escultura hago lo mismo, es decir, el dibujo yo no lo concibo como un a propuesta para la escultura, sino como un método de expresión diferente, por el cual uno puede fijar unas ideas, como pudiera hacerlo escribiendo o con palabras. El dibujo, por su lenguaje, te puede dar un determinado número de formas. Cuando voy a la materia no hay dibujo que pueda servirme de base. Con un dibujo es imposible dar lo que va a suceder en el espacio.
--¿Usted es un escultor prolífico?
--Yo produzco mucho. Se me crea un gran problema porque pienso más rápido de lo que puedo hacer, y eso me angustia bastante y me veo obligado a trabajar mucho. Trabajo metales directos y realizo una obra muy laboriosa, utilizando este tipo de técnica tengo que realizar toda la obra desde el principio al fin, sin que intervengan en ella otras manos que las mías. En la sucesiva elaboración de la obra, ella misma se va destruyendo cuando no estoy del todo conforme.
(Tomado textualmente de GAZETA DEL ARTE, pág. 18, entrevista al escultor Tomas Oliva, a cargo de Juan Antonio Melero Ginzo. 23 mayo 1976. Año IV – Número 77 – Revista semanal)